martes, 7 de febrero de 2017

Cerdoso


Esposas de predicadores ayudan al ministerio de su marido escuchando y viendo bodrios, como los de la TV, sin fingimientos. Diáconos y directivos jamás han ganado a un vicioso o a un católico para Cristo siendo solos unos administrativos imperiosos. Otros, que no guardan los preceptos, danzan en su espíritu, se caen al suelo, zapatean y se ponen temblorosos, dándole al culto al Dios Todopoderoso un nivel de espiritualidad sin precedentes. Después de tanta pobreza cancerígena gritan: Jehová es mi pastor, nada me faltará, mendigando por ayuda social o por una ofrenda en la municipalidad y entre los vecinos. Por algo son evangélicos.

Salmo 1:1-3; Salmo 23:1


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De la antología: “Las sotanas de Satán”





Los comandos



Dios mío, millones de niños latinoamericanos soportan las clases de religión católica en las pluralistas escuelas públicas. A los infantes no católicos les pudren el cerebro con el pagano avemaría y la ONU se acomoda en la platea viendo a los curas atropellar sus derechos religiosos. La conferencia episcopal no alegará por este vejamen y ningún cardenal se va a quemar a lo bonzo. Si el clero evangélico tolera esta humillación es porque son una tropa de caguetas. Cuando hay que exclamar aleluya están todos, mas cuando se brega por la justicia, por los derechos, se orinan en los pantalones con las manos arriba.

Jeremías 1:10; Josué 1:9





De la antología: “Las sotanas de Satán”





El clero místico de Jesús


I

Los homosexuales y los mafiosos se juntan y se organizan bastante bien, el clero protestante no, por un problema de categoría, de orden. Observar a todos los pastores evangélicos de una ciudad reduciéndose a la voluntad del Padre de rodillas y entrelazados, es tan impensable como ridículo, una teoría insostenible. La cohesión pastoral ofende gratuitamente la naturaleza del pastor evangélico: es que no la comprende porque no sabe lo que es ni imagina para que podría servir. El pastor promedio desatiende la unidad pastoral real. Por eso actúan como actúan y son lo que son, sin vergüenza alguna. La fogosa unidad de los pastores es una orden directa de Cristo.

Juan 17:23

II

Cansado de suplicar, mi pastor con una bazuca y granadas amenazó de muerte a todos los ministros de la Palabra para que orarán juntos. No logró nada. Nada se logra, con un adn putrefacto. Son perros malparidos, con una mirada angelical.

Filipenses 3:2





De la antología: “Las sotanas de Satán”





El avivamiento de la carne



I

Hace treinta años atrás, cuando comenzó la obra, eran treinta miembros los comprometidos, hoy son veintiocho, por la muerte de dos. Las plegarias apuntan a crecer el doble en el bicentenario de la obra misionera. Esta codiciosa meta la recibió en un curso de marketing. Nadie rasga vestiduras por el estancamiento, nadie se lacera por la calamidad. En el cumplimiento de tan noble objetivo, las casadas parirán cinco hijos cada una. Con este agreste método de evangelización los católicos ya pasaron los mil millones de mundanos, compitiendo codo a codo con los musulmanes. El vientre es el mejor misionero de los incompetentes. En este club social o iglesia tradicional confunden el arrepentimiento con el remordimiento, de adrede, sin temor al juicio final. Las homilías son conmovedoras y lacrimógenas, con una sábana de pañuelo y certificación. Los que recepcionan a Cristo en su indecorosa alma se demoran hasta cinco meses en descarriarse.

Hechos 4:27; Marcos 4:31-32; Isaías 9:7

II

La congregación cree que crece porque suma los nuevos convertidos sin restar las bandadas de abatidos y descarriados. Pedantes, insensibles, desunidos y biliosos. No se sentarán a la diestra del Padre aunque prediquen cada tarde como Jeremías. Al sórdido que pregone ser un hijo de Dios lo ejecutarán en la silla eléctrica como tal. Esta gran catedral cree que crece devotamente porque no filma las toneladas de fecas que va dejando por detrás y por los estribores. El despertar los pondría con un pie y medio fuera del edén.

Jonás 2:10; Mateo 7:21








De la antología: “Las sotanas de Satán”






Solidaridad imparable y enfermiza


I

Ya van cinco millones de campañas de sanidades y milagros; van quince millones de campañas evangelísticas y van ocho cuatrillones de ardorosas campañas apresando ofrendas, cash, cheques, aportes, bienes, letras y pagarés. Todavía no se arman de valor abriendo un comedor, por último, para aparentar lo que no se es. Estos sobrinos de Dios lo siguen deliberando. En lo que a misericordia se refiere, son unos inmorales tan alejados del evangelio que ni siquiera imaginan como empezar a amar al prójimo de cuerpo presente. Difícilmente lograrán desorientarse más. En los beodos se ven más gestos humanitarios. Es común ver en los pastores y evangelistas una legión de ineptos en el aspecto social del pacto. Otros pasean más que bandas de rock repitiendo lo mismo que los predicadores locales. No utilizan las guitarras, los bombos y los parlantes, para brindarle al indigente un plato de comida. Ciertas congregaciones viven su evangelio dentro de una burbuja, con atalayas comprometidos. Cuando realicen su primera cruzada alimenticia el Espíritu Santo les va a tramitar la salvación.

Mateo 15:32; Lucas 6:36; Lucas 12:33; Proverbios 25:21

II

Mi pastor hace veinte años que nos amenaza desde el púlpito que inaugurará un mesón que alimente a los niños pobres de la barriada. Un quinto de siglo asegurándonos: cortaré la cinta de una olla caritativa cualquiera de estos cuatrienios y Dios distinguirá quienes son los piadosos siervos bajo su mando. Si bien en momentos pierdo la confianza y no le creo ni lo que reza, tal vez baje a mi sepulcro con la olla común andando, presagiada con decenios de fe. Mi pastor no rehúye la obligada misericordia del nuevo testamento, jamás lo haría, y mucho menos por medio siglo o un poco más.

Mateo 14:20-21


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Las rameras del templo



I

Suplican por dinero con las fuerzas de Sansón y a veces, la oveja no tiene que masticar. El programa radial se paga como sea. A Dios no se le defraudará, los escrúpulos no son productivos. El menesteroso es un perito en aguantarse. Primero están las finanzas del amado Jesús, la beata administración del giro. Cubrir las necesidades de los marginados es accesorio. Se predicará hasta la carraspera, nada más. Desestimar a la humanidad sufriente y abultar la libreta del banco eran las obsesiones paulinas. Las indulgencias que venden algunos protestantes traen salud y riquezas, como el tarot, desbordándose por las ventanas. El requisito teológico del favor de Dios es depositar una fracción terne día por medio del salario en el alfolí.....y creer. Para cubrir los costes de la obra del Omnipotente excomulgaron el pudor, la estética y el decálogo.

Romanos 15:26; Isaías 21:14; Isaías 58:7; Proverbios 22:9

II

Maquillaje, peluquería y vestuario, embellecen cara y esqueleto. Orquesta, coro y director, calientan el ambiente. La función de hoy genera expectativas y Jesús está desosegado. Luz, cámara, acción. Mi pastor es un showman del reino y un adalid recolectando ofrendas voluntarias.

Tito 2:12

III

Las prostitutas desfilan de a una frente a las pantallas del televisor para pedir todo el dinero posible, hasta la ronquera y la extenuación. La Escritura queda a disposición de la alcancía de los fanáticos de mamón. El testimonio de Abraham, de los profetas y el de los apóstoles son utilizados como desvalijadores de extranjeros, peregrinos y voltizos. Cumplen con el soslayable deber de extorsionar por la televisión, totalmente dispuestos a flagelar a sus propias madres por la chequera del ministerio. Sobran las visiones y las profecías por conseguir un dólar más. Si no participas, te anuncian sin palabras que un meteoro golpeará tus fosas nasales. Con un pañuelo, una corbata y un micrófono, estas zorras venden las bendiciones de Cristo a precio de propaganda en cómodas cuotas, sin Dios ni ley.

1 Timoteo 6:10

IV

Cuando el olfato de mi pastor ve a un adinerado aproximarse a las bancas del templo, ayuna tres meses para que se convierta en un miembro que diezme sin pillerías. Le halaga y le ofrece un sillón Luis XVI en el otro lado, con camareras uniformadas.

Lucas 16:13


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De la antología: “Las sotanas de Satán”





Mi querido pastor



Ahí viene mi pastor.
Mi pastor siempre es el centro de las actividades
espirituales de la congregación, siempre;
mi pastor es un hombre entregado al Señor
y se le nota hasta en el modo de andar;
mi pastor es de lo mejor,
casi todos pensarían igual;
mi pastor ama a todos los demás pastores
con una ternura que derrite a los cabezas de chorlito;
mi pastor es un elemento estratégico y desequilibrante
en la camaradería entre de los ministros de Jesús;
mi pastor prefiere extirparse un ojo
a que disgustarse con otro pastor evangélico;
mi pastor agradece con lágrimas las críticas que le hacen;
mi pastor se inmolaría con un alfiler infectado
antes que ser causa de tropiezo;
mi pastor prefiere regalar su automóvil y su casa
antes que ser motivo de desunión;
sólo mi pastor interrumpe el culto cuando quiere;
mi pastor prefiere dejar de comer
que no pagar las cuotas mensuales del concilio;
Dios llamó a mi pastor en una forma especial;
yo diría que mi pastor es un profeta significado;
mi pastor es un ángel del evangelio social, de la bondad;
mi pastor es un adalid de la justicia, de la hermandad,
del desapego y de los derechos elementales del otro;
cuando veo a mi pastor yo me alegro
y todo es distinto cuando él predica;
mi pastor es una antorcha en esta insensible comuna;
mi pastor es un sagaz escudriñador de la Escritura;
mi pastor derrama tinajas de lagrimones y ruegos
combatiendo el escandaloso divisionismo protestante
y considera a los mutiladores unos podridos e infames;
a mi pastor lo subimos tan espontáneamente a un pedestal
que ni siquiera él se alcanzó a percatar;
mi pastor es un querubín con zapatos lustrados;
mi pastor salta y salta como un tonto
por ser el primero en alimentar a los hambrientos;
mi pastor colapsa cuando no va en un mes al hospital;
mi pastor es incapaz de inventar imbecilidades
para no ir a las reuniones de unidad pastoral;
entre los predicadores, mi pastor es un as de la concordia;
mi pastor, con un revolver, secuestra a sus iguales
para orar con y por todos los ministerios locales;
mi pastor nunca se alarga en los sermones;
mi pastor le lava los pies a los otros pastores, encantado;
mi pastor es tan manso y humilde que nunca se enfurece;
mi pastor nunca es prepotente, nunca patea una puerta;
cuando mi pastor clama al Padre,
el reino de las tinieblas se sacude entero,
por eso la iglesia crece y los hermanos prosperan en todo;
mi pastor casi no ve televisión, su esposa tampoco;
mi pastor cuando ve un topless se enerva;
cuando mi pastor levanta su mano por liberación,
todos los demonios huyen de la república;
mi pastor jamás se agota cuando intercede
por los líderes y ovejas de cerebro rectangular;
a mi pastor le fascina discipular personalizadamente;
mi pastor se ruboriza cuando llega atrasado a algún sitio;
mi pastor es persuasivo con los degenerados
que desgarran la unidad del cuerpo de Cristo;
mi pastor bajó doce kilos de tanto ayuno fogoso.
Cuando a mi pastor lo adulan se enfada tanto,
que reparte batazos en el acto a los idólatras,
sin pensarlo dos veces, sin transar.
A mi pastor nunca hay que rogarle para que ore
con los otros pastores por el lúgubre individualismo.
Cuando alguien no asiste al ayuno pastoral,
mi pastor vomita una semana entera, de tristeza.

Colosenses 3:2; Lucas 17:1; 1 Juan 2:10-11









De la antología: “Las sotanas de Satán”