Bajo secreto, le confesó su vergonzosa debilidad al ministro del culto y profesor de teología. Éste, acongojado, compartió una vez más el secreto con su parlanchina esposa, y se gozaron. Mañana se publica en primera página la vergonzosa debilidad del confesante que los tendría a todos orando por él, previas sátiras de pasillo.
Santiago 3:6
De la antología: “Las sotanas de Satán”
No hay comentarios:
Publicar un comentario