martes, 7 de febrero de 2017

Solidaridad imparable y enfermiza


I

Ya van cinco millones de campañas de sanidades y milagros; van quince millones de campañas evangelísticas y van ocho cuatrillones de ardorosas campañas apresando ofrendas, cash, cheques, aportes, bienes, letras y pagarés. Todavía no se arman de valor abriendo un comedor, por último, para aparentar lo que no se es. Estos sobrinos de Dios lo siguen deliberando. En lo que a misericordia se refiere, son unos inmorales tan alejados del evangelio que ni siquiera imaginan como empezar a amar al prójimo de cuerpo presente. Difícilmente lograrán desorientarse más. En los beodos se ven más gestos humanitarios. Es común ver en los pastores y evangelistas una legión de ineptos en el aspecto social del pacto. Otros pasean más que bandas de rock repitiendo lo mismo que los predicadores locales. No utilizan las guitarras, los bombos y los parlantes, para brindarle al indigente un plato de comida. Ciertas congregaciones viven su evangelio dentro de una burbuja, con atalayas comprometidos. Cuando realicen su primera cruzada alimenticia el Espíritu Santo les va a tramitar la salvación.

Mateo 15:32; Lucas 6:36; Lucas 12:33; Proverbios 25:21

II

Mi pastor hace veinte años que nos amenaza desde el púlpito que inaugurará un mesón que alimente a los niños pobres de la barriada. Un quinto de siglo asegurándonos: cortaré la cinta de una olla caritativa cualquiera de estos cuatrienios y Dios distinguirá quienes son los piadosos siervos bajo su mando. Si bien en momentos pierdo la confianza y no le creo ni lo que reza, tal vez baje a mi sepulcro con la olla común andando, presagiada con decenios de fe. Mi pastor no rehúye la obligada misericordia del nuevo testamento, jamás lo haría, y mucho menos por medio siglo o un poco más.

Mateo 14:20-21


Resultado de imagen para mateo 15 32



No hay comentarios:

Publicar un comentario