I
Los homosexuales y los mafiosos se juntan y se organizan bastante bien, el clero protestante no, por un problema de categoría, de orden. Observar a todos los pastores evangélicos de una ciudad reduciéndose a la voluntad del Padre de rodillas y entrelazados, es tan impensable como ridículo, una teoría insostenible. La cohesión pastoral ofende gratuitamente la naturaleza del pastor evangélico: es que no la comprende porque no sabe lo que es ni imagina para que podría servir. El pastor promedio desatiende la unidad pastoral real. Por eso actúan como actúan y son lo que son, sin vergüenza alguna. La fogosa unidad de los pastores es una orden directa de Cristo.
Juan 17:23
II
Cansado de suplicar, mi pastor con una bazuca y granadas amenazó de muerte a todos los ministros de la Palabra para que orarán juntos. No logró nada. Nada se logra, con un adn putrefacto. Son perros malparidos, con una mirada angelical.
Filipenses 3:2
De la antología: “Las sotanas de Satán”
No hay comentarios:
Publicar un comentario