Hablar en lenguas extrañas delante de todos y sin intérprete es una manía imprudente. Más de tres hablando en lenguas a la vez es un caos ya censurado por la Escritura. La sana doctrina los reprende de frente. Una cosa es el fervor y otra el desorden. Bailando atiborrado del Espíritu no quedas hipnotizado. Los invitados al culto dominical se asustaron y no volverán jamás, ni con untos crasos. Con el despelote, quedaron dislocados. Las visiones y profecías se entregan de a una y el cuerpo de Jesús con claridad será edificado. Cada expresión pasará por el control de calidad. La espiritualidad no es anclar la bandera en una nube. El cristiano se aviva, con un implacable discipulado.
1 Corintios 14:28; 1 Corintios 14:28-31; 1 Corintios 14:40
De la antología: “Las sotanas de Satán”
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