I
Traspasando la ringlera del hastío la carne duerme la siesta en su trono y lo conquista todo sin lanzar una saeta. La hilera de percances y perjuicios no lo inducen a remitir a su amante a la punta del obelisco, aplastando ese amancebamiento que lo aprisionó. Se estafa con una verborrea modélica y es el galán más sexy de la congregación.
Santiago 4:4
II
Realmente no ambiciona ser un siervo de Jesús. El seminario le ayudó a ser un Casanova y utiliza la capilla como trampolín a su alcoba, con un descollante ingenio. El padre de una de las afectadas no anda detrás de él por una bendición. Como en la venta de biblias, resguardar la imagen angelical es primordial.
1 Tesalonicenses 4:3
III
Desde que empezó a frecuentar a esa muchacha de cintura concisa, de falda larga y pechoña, es todo un santo de la teatralidad. Casi nadie nota que es un sátiro concluida la seráfica prédica. Más encima tiene el tupé de acusar a la grey de la sequedad espiritual que los asfixia. Pide perdón cada vez que combate el desvelo. En el culto al coito apócrifo es un servidor encomiable y lacertoso, de una perseverancia envidiable.
Romanos 7:14; 1 Timoteo 5:22
IV
Mi pastor fornica como Salomón, más de una concubina se lo ha enrostrado. En el sexo extramarital es un raposo graduado. Por su mirada de arcángel, nadie se ha desencaminado. El espera el Apocalipsis copulando, a toda máquina.
Romanos 8:1
V
El pastor bailaba milonga con la esposa del diácono, en el bar privado de su casa. La esposa del diácono es un foco dominical y el pastor es un profeta que al pecado le grita. Es tal la sincronización en el baile, a media luz, que no necesitan melodías. Cuando él le lee la Biblia, ella se le sienta en sus muslos, atenta, así escucha mejor el mensaje beato y los compases. Cuando él la prensa a su pecho, se mueven en la pista como un solo ser. Ninguno abandonará el tabernáculo, la fe.
2 Juan: 9

De la antología: “Las sotanas de Satán”
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