Sonrisas que no disfruté y bendiciones que se me arrancan todos los días desde el andén y sin boleto de retorno, son partes de las espinas que me granizan, por no pedir perdón. Mis rodillas no se doblarán ahora ni el próximo quinquenio. Soy un adicto al arrepentimiento tardío y silencioso, ese que nunca cubre las burradas y puyazos. Poseo surtidas compilaciones de desprecios a los convites de Dios Espíritu Santo. Soy un sesudo filósofo recopilando argumentos que excusen mis carnalidades y roñas. Al evangelio puro lo tomo con una mano y al lago de fuego con la otra. No sé cuanta es la tozudez que agota a Dios, mas espero el rapapolvo del Padre sentado y patilludo. No, yo no me retracto.
Juan 5:40; Apocalipsis 3:16
De la antología: “Las sotanas de Satán”
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