Les prohíbo visitar otros templos
en los que también se adore a la Santísima Trinidad.
Les prohíbo asistir a reuniones evangelísticas
con hombres llenos de Dios, sin mi consentimiento.
Les prohíbo orar con ese otro pastor.
Les prohíbo amarrarse a ese exitoso programa radial
que no requiere de una lluvia de cheques.
Les prohíbo examinar esos libros mundanos agudos
que nos obligan a discurrir y a corregirnos.
Les prohíbo lanzarme verdades encolerizantes.
Les prohíbo cuestionarme.
¡Dios es testigo de mis infalibles palabras!
1 Tesalonicenses 5:21; Juan 8:32

De la antología: “Las sotanas de Satán”
No hay comentarios:
Publicar un comentario