Cuando tu moneda panzuda se pose en mi alfolí, Dios te concederá tres deseos, no antes, nunca antes. Empapela mi chalet con tu salario y la Santísima Trinidad estará de tu parte, acatando tus recónditos caprichos. El Salvador es un sordomudo con los que me fondean su chequera y con los que me miran raro.
1 Timoteo 6:10

De la antología: “Las sotanas de Satán”
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