I
Mi hijo, como buen retoño de pastor es un descarriado, un fiasco, o si no, no sería mi delfín. Va de bote en bote, de rebote en rebote.
II
Mi pastor educó tres hijas. La primera es coqueta y una fumadora competente, la segunda es sensual y trasnochadora y la tercera una simuladora de tomo y lomo. Predicando sobre la santidad de la familia es un iluminado.
Eclesiastés 12:1

De la antología: “Las sotanas de Satán”
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