martes, 7 de febrero de 2017

Desdicha productiva


I

Las penas con las que me agasajaron resultaron ser el germen que no hallaba. Estuve acongojado por esa cascada taponada y sin reciclaje. El guiso de petates me desvelaba. El telegrama que me desplomó replicaba: “arrodíllate de una buena vez debajo de la cruz”. La misiva fue el lento exterminador del virus de la amargura. La flor crece con agua y luz.

Job 9:4

II

Si examinas con sinceridad el propósito de tu padecimiento, le ha hecho bien a tu alma este paréntesis, este trallazo. El espíritu despierta, la reflexión insondable se pasea por la manzana de tu hábitat. El pasado hiede y te estoquea con ira, lo irrelevante pasa a ser irrelevante y las epístolas apostólicas suben de grado. Si la agonía, vencido el orgullo, te arrastra al Gólgota, agradecerás resueltamente al Padre la ingesta de polvo, la masacre interior.

Lucas 13:11-13




De la antología: “Las sotanas de Satán”





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