martes, 7 de febrero de 2017

Mutilando a la esposa del Cordero



I

En mi ciudad hay diez mil evangélicos y novecientas noventa y nueve congregaciones, cada una con un pretencioso nombre y sello. De los diez mil, dos apóstoles se apartaron otra vez, una vez más, y gestionan la personalidad jurídica número mil, cubriéndose el déficit anual de fraccionamientos y tinieblas.

1 Corintios 1:11-12

II

Sentados todos los ministros de la Palabra en una iglesia de los suburbios de mi comarca, concluyeron que existen solo dos alternativas éticas constructivas, dada la ineptitud generalizada e inmovilizante. La primera es que cada pastor se ahorque reservadamente y la segunda es que todos salten juntos de un vigésimo piso.

Mateo 23:33

III

La iglesia de Cristo fue: perseguida por césares y gobernantes; arrojada a varios tipos de leones; humillada por la Santa Inquisición y descarriada totalmente por el papado. La aburguesada iglesia actual no se despega del aletargador televisor, del relajo, de las vitrinas y de los sabores de la carne, con cierto doblez sicótico, siendo dirigidas por camadas de luminosos incompetentes. Analfabetos y tercos son los más leales.

Romanos 8:1; Jeremías 3:22


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De la antología: “Las sotanas de Satán”





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