Con la idea de nacer de nuevo te quedas pusilánime y distante. Las tentaciones son más forzudas que tu lánguida voluntad. Te da susto tu sarcófago y crees en epopeyas enchapadas. Evades sin escozor la realidad. Tu amnesia prolongada e insurrecta es con premeditación y alevosía. Catador conspicuo de ciclos amargos, pavor a tus flaquezas regentes. Esquivas el diagnóstico con exabruptos y observas desde el terrado el regocijo. El Creador te extiende su mano tierna y te pones como una millonaria presumida. Actúas como los íconos de la farándula. Aureola despótica, desprecio incalculable y unas orejas tapizadas con la contumacia. A tu apatía la herirá un yatagán.
Salmo 36:12

De la antología: “Las sotanas de Satán”
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