I
Cuando mi amado pastor posesionado de su papel apunta con su dedo en el espíritu, muchos terminan de hocico en el suelo. La unción es la unción.
II
Guarda los mandamientos todo el año, es generoso con los pobres y sus dichos los respalda el Padre. El pastor sigue disciplinándolo porque nunca habla en lenguas extrañas y más bien es un muchacho introvertido. Lo matricularon en un instituto trilingüe en el cual plasmará con prolijidad la pantomima que muchos ostentan con talento, durmiendo en armonía con el dogma de hablar en lenguas.
1 Corintios 14:19
III
Antes de desmayarse o de irse de espalda como los loros, se asegura de no desnucarse mirando de reojo, corroborando que alguien esté detrás de sí, recibiéndole. Así, presenciamos un número en el espíritu sin hospitalizados o heridas que lamentar. Si un creyente de estos es tomado por su espíritu en un lugar rocoso y sin casco, se parte en cuatro. En el aire libre se orará con escolta. Si en un culto dominical unos cuantos no se quedan semidormidos en el bienaventurado suelo del altar, se sienten insatisfechos y heresiarcas.
1 Corintios 14:10
De la antología: “Las sotanas de Satán”
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