martes, 7 de febrero de 2017

Los caballeros cruzados de la unidad pastoral



I

El otro día debí estar drogado con cocaína porque vi elefantes rencos bailando ballet y vi, lo que es más paranoico y prodigioso aún, a todos los ministros del evangelio de mi acrópolis ayunando por tres días por los pecados propios, por la problemática social y por la disipación. Un frenópata santo me liberará de estos desvaríos suicidas. Socórreme Jesús.

Juan 17:21-23

II

Mi pastor cuando corre a las invitaciones del concilio de los ministros del evangelio, sólo lleva en su portafolios proyectos, ideas positivas e iniciativas novotestamentarias, nunca un comentario antojadizo o una glosa discordante. Mi pastor nada espera de sus pares y sólo desea dar, darse, darlo todo. Mi pastor cuando ve afligido a un colega es un Flash Gordon yendo en su auxilio. Mi pastor no es como esos malacatosos, caudillos de las fracturas evangélicas, que almacenan rencores y desuniones.

Romanos 12:5

III

Una de las vigorosas razones por la cual existen pastores evangélicos indiferentes a la unidad, a la cohesión del clero de Jesucristo, es porque importándole un rábano el evangelio de Juan, defecan sin circunspecciones sobre la Palabra.

Juan 17:22

IV

Como a mi pastor no le agradaron los métodos del concilio, se enfadó y no asistirá más. La mejor virtud de mi pastor es su madurez espiritual basada en su gigantesca visión del nuevo pacto. Si alguien lo acusa de estúpido o divisionista, mi pastor se irrita y se esconde debajo del puente disfrazado de Abraham por ocho meses, sin asomar la cabeza.

Efesios 4:2-4; 1 Corintios 1:10

V

El siervo que traiga la aberración más imaginativa para no asistir a las reuniones de los pastores ganará como laurel el predicar un sermón sobre lo trascendente que es la unidad, en el próximo culto de acción de gracias. ¿Van a faltar lápices para tanta falacia, para tanto tarado, para tanto Judas?

1 Corintios 1:11-13

VI

Por eso no me reúno con los otros pastores. Yo soy un siervo del Cristo de la gloria, un ungido del Dios Todopoderoso, un llamado por el Espíritu Santo. Yo soy de otro nivel. Ellos son carnales, tradicionalistas o tibios, o todo a la misma vez. En ellos siempre hay debates y pareceres distintos. Simplemente estoy conmocionado y extenuado por la falta de unidad en el cuerpo de Cristo. En mi país las congregaciones con más dinero son las llamadas a ejercer los santos liderazgos. Yo, me humillo a la Palabra de Dios, por eso no me adhiero a los otros pastores. Me podría enfriar y eso sería un daño a las directrices del reino de los cielos. Ni el diablo se queja de mí.

Isaías 2:11


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De la antología: “Las sotanas de Satán”






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