I
Es voluntario en el fregado y cepillado del techo del templo, mas en su casa no limpia una cuchara ni por una coladura. Conversa con los primos en Cristo de los vaticinios, de la sucesión de Moisés, del juicio final, del milenio, de la derrota de los amorreos, de la santa cena, de los hebraístas, de la cruz y de la casa de gobierno del anticristo. En el hogar es huidizo y misántropo. Va a todas las predicaciones y actividades y su hijo todavía lo espera con la camiseta de Maradona puesta, sentado sobre una pelota. Ora por todos en el templo, nunca por su familia. La apoteosis del culto dominical languidece en el primer metro cuadrado de su domicilio.
1 Pedro 3:7; Colosenses 3:21;
II
Abandona a su esposo e hijos por asistir seguido a la capilla. Ella adora a Jesús con su voz y manos seis veces por semana. La idea es estar en la casa lo menos posible.
Proverbios 31:10
III
El martes es el culto de las mujeres, en donde se ora poco y se analiza más. El miércoles es el culto de alabanza y oración, con muchas más alabanzas que oraciones. El jueves hay evangelismo y células. El viernes es de testimonio y estudio bíblico. El sábado es de los jóvenes y el domingo es el día del Señor. La meta es no crear espacios para averiguar lo que sucede allá afuera.
Proverbios 28:27

De la antología: “Las sotanas de Satán”
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