I
Suplican por dinero con las fuerzas de Sansón y a veces, la oveja no tiene que masticar. El programa radial se paga como sea. A Dios no se le defraudará, los escrúpulos no son productivos. El menesteroso es un perito en aguantarse. Primero están las finanzas del amado Jesús, la beata administración del giro. Cubrir las necesidades de los marginados es accesorio. Se predicará hasta la carraspera, nada más. Desestimar a la humanidad sufriente y abultar la libreta del banco eran las obsesiones paulinas. Las indulgencias que venden algunos protestantes traen salud y riquezas, como el tarot, desbordándose por las ventanas. El requisito teológico del favor de Dios es depositar una fracción terne día por medio del salario en el alfolí.....y creer. Para cubrir los costes de la obra del Omnipotente excomulgaron el pudor, la estética y el decálogo.
Romanos 15:26; Isaías 21:14; Isaías 58:7; Proverbios 22:9
II
Maquillaje, peluquería y vestuario, embellecen cara y esqueleto. Orquesta, coro y director, calientan el ambiente. La función de hoy genera expectativas y Jesús está desosegado. Luz, cámara, acción. Mi pastor es un showman del reino y un adalid recolectando ofrendas voluntarias.
Tito 2:12
III
Las prostitutas desfilan de a una frente a las pantallas del televisor para pedir todo el dinero posible, hasta la ronquera y la extenuación. La Escritura queda a disposición de la alcancía de los fanáticos de mamón. El testimonio de Abraham, de los profetas y el de los apóstoles son utilizados como desvalijadores de extranjeros, peregrinos y voltizos. Cumplen con el soslayable deber de extorsionar por la televisión, totalmente dispuestos a flagelar a sus propias madres por la chequera del ministerio. Sobran las visiones y las profecías por conseguir un dólar más. Si no participas, te anuncian sin palabras que un meteoro golpeará tus fosas nasales. Con un pañuelo, una corbata y un micrófono, estas zorras venden las bendiciones de Cristo a precio de propaganda en cómodas cuotas, sin Dios ni ley.
1 Timoteo 6:10
IV
Cuando el olfato de mi pastor ve a un adinerado aproximarse a las bancas del templo, ayuna tres meses para que se convierta en un miembro que diezme sin pillerías. Le halaga y le ofrece un sillón Luis XVI en el otro lado, con camareras uniformadas.
Lucas 16:13

De la antología: “Las sotanas de Satán”
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