Padre,
si no luché a brazo partido
por la unidad de los pastores evangélicos
como tú lo ordenas,
azótame.
Padre,
si no soy transparente con los hermanos
en las rendiciones de gastos e ingresos,
azótame.
Padre,
si no he atendido al desposeído
como tú lo solicitas,
azótame.
Padre,
si cerré mi boca
cuando torturaban al que pensaba distinto,
azótame.
Padre,
si actúo como un cristiano
que no requiere de reprensiones externas,
azótame.
Padre,
si mi adulterio discreto o virtual
va a permanecer ahí,
azótame.
Padre,
si prediqué de la prosperidad
en medio de la podredumbre personal,
azótame.
Padre,
si soy un jactancioso
con mis rodillas dobladas,
azótame.
Padre,
si justifico mis idioteces y coqueterías
con una cháchara roída,
azótame.
Padre,
no azotes más a este cadáver
llamado sacerdocio evangélico,
te lo suplico.
Mateo 23:25; Lucas 6:39
De la antología: “Las sotanas de Satán”
No hay comentarios:
Publicar un comentario