martes, 7 de febrero de 2017

El descalabro pío de los petrificados



I

El culto dominical lo coordinan los mismos tachuelas de siempre, porque serían los únicos capacitados en sobrellevar la santa rutina. Nadie más juega, nadie más merece una oportunidad. El reino de la religión no correrá riesgos. Las momias que se sientan en las primeras bancas evitarán que otros participen, con astuto afecto. La iglesia sin ellos retrocedería sustancialmente. Son los clavos en el espíritu que no ceden un lugar. Púlpitos y ministerios sencillamente se registraron como propiedad, con nombre, fono y correo electrónico. Hay que lapidar a uno para ver rostros nuevos en los liderazgos evangélicos y en las jefaturas. Se protegen con los dientes apretados y navajas de los nuevos convertidos al Cristo de la gloria, a veces, los únicos convertidos al Señor. Se truncará toda posibilidad de que un primerizo lleno del Espíritu Santo acceda a los diaconados. El tráfico de influencias no se ausentará, en la santidad de hojarasca.

Hechos 6:3; Tito 3:8

II

En esta congregación nadie crece realmente y cada oveja es una derrota bravía con uñas. La vida privada de la mayoría de los hijos del pastor son un desastre novelesco, una vergüenza con excusas chistosas. Si lo expresa en público, su felina esposa lo acribilla. La soñera los acaba cada día que pasa y el arrepentimiento genuino y ardiondo no forma parte de ningún plan del púlpito. El bellísimo y adornado culto dominical mantiene viva y pujante la mentira, el fariseísmo.

3 Juan: 2; 2 Crónicas 31:21

III

Cuando se obvia el arrepentimiento, las horas se ocupan en las más variadas actividades, con la inventiva tremebunda del ocio. Cuando un discipulado no incluye la humillación dolorosa al Padre, es espurio. La oveja que no se somete al Hijo de Dios no criticará la prostitución callejera. Si la casa de Dios no es usada en la santificación, emplearla de cancha de fútbol no es ofensivo. Cuando los asistentes dominicales no son lacayos del Cristo de la gloria, la religión es una cloaca. El discípulo se llenará del Espíritu y se empozará allí, madurando. Cuando fallan el quebrantamiento y la solidaridad con los desposeídos, sólo quedan los ritos preciosos.

Isaías 8:9; Salmo 51:17; Salmo 147:3

IV

La reunión divina siempre dura lo mismo y la venerada ceremonia no varía. Como parte de la obra de Dios se planean paseos, comidas, actividades artísticas, entretenciones disímiles y múltiples. Cualquier labor vale la pena con tal de que el rebaño no se aburra. Rebaño no aburrido, hato no extraviado. La fomedad es un espíritu maligno. El menú no cambia, el agusanamiento no se reprende. Casi ningún miembro acarrea almas al Redentor. Aprueban todos los jaleos predestinados que le impidan a la grey el quebrantamiento, la santidad de los Textos Sagrados. Cualquier farsante con la carnalidad como su perla sagrada, dice ser lleno del Espíritu.

2 Crónicas 7:14


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De la antología: “Las sotanas de Satán”





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